Respiras ese aire corrompido,
te mareas,
te ahogas,
y caes en la asfixia emocional de tus lagrimas.
Esas lágrimas que deslizan por tu rostro,
llegan a tu mentón,
y caen como hojas de otoño.
El otoño de tu vida,
el ocaso de tu realidad,
prisionera de la codicia,
amante de lo irreal.
Y te mareas,
te ahogas,
esperas al invierno,
para que tus lagrimas se confundan con la lluvia,
y tus ojos descansen de la sal.
Te mareas,
te ahogas.
Respiras la sal que corre por tus venas.
Te transformas y te opacas,
veneno es lo que te carcome,
y llegas al infierno y no te recompones,
lo que recorre tu cuerpo sólo te come.
Océano de sal,
el Mar Muerto te suplica un bañado espiritual,
mientras tus ojos ya no pueden más.
Esa lágrima continúa
y su propósito se acentúa,
tu pesar no cesa,
ya has caído en las púas.
No sabes salvarte,
pareciera que sólo quieres ahogarte,
pues esa pena te traga,
como al plancton la ballena.
Principio de soledad,
el fin no lo conoces,
has pasado por el infierno,
y tu lágrima no se esconde.
Enigma melancólico,
resuélvete por favor
porque la angustia prisionera
de ti ya arrancó.
Tu esperanza se termina
y quieres parar,
el destino se aproxima
y tus ojos ya sanar.
Se corta y no vuelve
un futuro incierto te envuelve,
da las gracias al cometido
ahora tu alma descansa en el vacío.
TRISTE JORNADA
Hace 6 años
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