Un regalo del momento,
un espectáculo de ensueño.
Nuestras vidas se cruzan,
nos miramos, disfrutamos y continuamos.
Los abrazos se hacen necesarios,
mientras nuestros labios viven enamorados.
Y te acaricio con gracia,
como si la última fueses en un mundo que no descansa.
Revolución de emociones
se expresan en un frenesí de acciones.
Tu piel y la mía se fusionan sin descansar,
pues no queremos parar,
ese deseo eterno de dejarnos llevar.
Recorro tu naturaleza nativa,
tu piel y tu pelo,
sin pestañar, hasta resbalar en tus labios
como si los fuera a extrañar.
Tomo de tu espalda las caricias sagradas,
mientras nos mecemos inseparables por el espacio y sin alas.
Nuestros ojos centellean,
la mirada vibra,
mientras me cuelo desde tu cuello
hasta expirar en cenizas.
Un último suspiro y las gotas se deslizan,
para aliviarnos del beso
que nos quitó la camisa.
TRISTE JORNADA
Hace 6 años
1 comentario:
Tremendo, realmente tremendo. Que sutileza la última parte sobre los besos y la camisa. Bien desarrollado, y con buen ritmo, gracias por el escrito men.
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