Canta alegre el ruiseñor
mientras por la colina se eleva el sol.
La brisa matutina se esparce deprisa,
y la hiedra húmeda esparce sonrisas.
Una cortina madruga
y la llegada del sol ayuda,
una serenata es su canto,
para aliviar los dolores y el llanto.
Camina va,
por el camino a pie,
arropa a un corcel
y avanza el amanecer.
Las cruces le indican
su destino deprisa
el ave no cesa,
su cantar aprecia.
El gallo entona su tenor
mientras los grillos rechinan terror.
Mi alma vive libre,
mi cuerpo enjaulado
en una pieza de uno,
bajo un calvario.
Ella se sienta descalza,
mira abajo y sólo canta,
mi rostro para arriba,
como si la fuese a escuchar,
calla mi mente en soledad.
Mi alma la alaba,
mi corazón es de ella,
mientras alimenta mi carne,
bajos los pies de ella.
Entona una oración
Ss agita la tensión,
se marca la cara
y el día se aclara.
¡Qué vivas feliz amada mía!,
te esperaré a lo lejos
cuando el ruiseñor ya no respira.
TRISTE JORNADA
Hace 6 años
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