Camino por el sendero
como un hombre muerto me presento;
mi alba mueca desolada,
dos zafiros cristalinos empañados,
una lánguida caminada,
como una medusa que ha quedado en la orilla varada.
Palpito el reflejo del sol,
evoco al centinela del pensar,
que aguerrido dispara voces
para yo poder andar;
Entre esta opacidad,
la guerra no ha de parar,
queridos delirios
¡dejarme ya pasar!,
quisiera acurrucarme junto
al que me vio comenzar.
Escueto de amor
como alma prisionera,
habitante del purgatorio
vivo en desvela.
Promiscuo futuro me espera
los cuervos me asechan como fiera,
pues mi carne ya maldita
el paladar les excita.
Deseo dejarte, a ti mi lector:
El recuerdo de un tormento
y la muerte de mi corazón.
TRISTE JORNADA
Hace 6 años
1 comentario:
¿cómo te fue con Warnken?,
mauricio Hasbún
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