Me llaman romántico lunar;
Que cabalgo sonriendo,
que te entrego flores al despertar,
que te escribo una carta
con palabras del meditar.
Mi gobierno es una estrella,
explosión de polvo fugaz,
camino en esta tierra
y ruedo en tus sueños,
como una órbita, en tu pensar.
Te sorprendo con mi sombra,
por el cuello te he de robar,
un beso en tu espalda,
una rosa te he de dejar.
Te intriga mi veracidad;
Mi atuendo de firmeza,
mis gafas curiosas,
que opacan mis ojos
de un velo fantasioso.
Careces de sueños
y mi piel te los dicta,
abrazo tu seno
y te haces adicta.
Resbalo hacia abajo hasta el valle de tu ombligo,
me dirijo continuo
al placer sin oídos.
Tus gestos advierten mi descollante actuar;
Caricias irreparables
cosquilleo sin igual.
Ese ruido intrigante
no quiere calmar,
las ventanas tiemblan
y el eco ha de explotar.
Una rosa matutina
en tu lecho yace divina,
un recuerdo de un momento
de esta disciplina.
TRISTE JORNADA
Hace 6 años