Temen caminar por las calles,
al ser abucheados, aplaudidos y acabados.
Temen conocer al amor de sus vidas,
un humano común,
trabajo de oficina y un bar por las noches.
Impresionados quedan de la belleza fuera de cámaras,
aún más cuando lo que ven es simpleza de la vida:
Una vela, una mesa y compañía.
Los traga la fama y la ambicia,
olvidan de donde vienen y lo que son;
son monstruos sin corazón, sin razón.
Los papeles de la mañana los agobian,
historias sobre sus vidas normales
los acosan.
Increíble pensar en una vida sin ella,
sin luz en la oscuridad
y los días no son realidad.
Pena siento por ellos,
celos por ver lo que pierden sólo porque sus nombres estén en primera página.
Viven en secreto,
mendigan sus deseos por la tranquilidad,
su dinero no los salva,
los sacia un momento.
El vinagre en sus entrañas
los postra en la oscuridad de la soledad.
Hambrientos de cariño y atención
como el niño que nació bajo un puente sin amor.
Realidad inmersa en un circuito distinto,
personas frías que piden auxilio.
Tu fama me odia,
me llama a apreciarte,
pero tan sólo me provoca odiarte.
Tu desprecio por el pobre,
tu vida y tu maldita vida,
coquetea con el dinero,
dinero florecido desde tus entrañas,
entrañas concebidas por un hombre y una mujer,
ambos te dieron vida,
ambos te enseñaran la muerte,
muerte tu vida,
tu vida es muerte.
El precio de tu vida es tu vida,
caminar por los valles se te ha quitado,
más el horror por lo que te has llevado.
Tu sueldo injuria,
injuria y poder,
algo le entregas y te dan poder.
No seguiré con esto,
porque puede ser,
que en el diario mañana,
mi cara ha de aparecer.
Mi vida transformaré,
en el monstruo horrible
que he dado a conocer.
TRISTE JORNADA
Hace 6 años
No hay comentarios:
Publicar un comentario