Abrázame,
no te detengas, abrázame.
Mi sediento reflejo
con parafina se incinera,
la sed perturbada
por entre las venas de ramas,
requiere tu agua
y refrescarse en tus brazos.
Abrázame,
no te detengas,
sólo abrázame.
Delicado amanecer,
la niebla se ríe de mi padecer,
mientras gota a gota
los ojos se derriten
al ver tu sombra desaparecer.
Agónica noche,
esa luna radiante me cierra su ojo
y una estrella fugaz me regala un deseo;
Abrázame,
no te detengas, abrázame.
Necesito tu almíbar ninfa del bosque,
endúlzame el amargo desconcierto
que ni el vodka ni el whiskey
controlan a este cuerpo, muerto.
Abróchame tus brazos
y que las siluetas se enamoren,
danzando frente a una muralla
dejando que el amor explote.
Abrázame, abrázame,
sólo abrázame.
TRISTE JORNADA
Hace 6 años
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